Posted by: pilarin28 | October 4, 2009

Marruecos y el pasaporte USA

En el avión, camino a Marrakesh

En el avión, camino a Marrakesh

Un vuelo de Easy Jet de menos de dos horas nos lleva de Madrid a Marrakesh. Tras cruzar el sur de España, camino a Africa, sobrevolamos el estrecho de Gibraltar y el espacio en el que se besan el Mediterráneo y el Océano Atlántico. Allí en esas aguas que desde muy arriba lucen tan apacibles mueren tantos africanos que se lanzan al agua en precarias embarcaciones conocidas como pateras, repitiendo sin saberlo la milenaria historia del inmigrante que arriesga su vida por un sueño. Un sueño que simplemente es el de comer y vivir.

Entre Europa y Africa

Entre Europa y Africa

El vuelo es apacible y pronto aterrizamos. Al llegar nos recibe una terminal limpia, algo anticuada y con paredes de loza blanca, aunque tiene algunos adornos arabescos que nos recuerdan que no estamos en un aeropuerto pequeño de América Latina, aunque se le parece mucho. Allí encuentro que mi pasaporte de los Estados Unidos me hace sospechosa de algo, porque me separan del resto de la fila, a la que permiten seguir adelante y a mí me mandan con un sacudir de dedo hacia un lugar misterioso a la derecha que nadie me explica qué ni donde es.

Llegada al aeropuerto de Marrakesh

Llegada al aeropuerto de Marrakesh

Cómo no hablo francés, ni árabe, me callo la boca y busco. Veo una ventanilla y me acerco y un hombre pequeñito y uniformado me dice no se qué. Le entrego el pasaporte y se lo lleva a una oficina misteriosa de la que sale minutos después indicando que todo está bien, porque me hace otra señal de dedo para que me regrese a la fila de inmigración. Creo que cuando lo abrió y vió que nací en Venezuela, se sintió desilusionado de no estar en presencia de una yanqui a la que darle el coñazo, como dirían mis amigos españoles.

Supongo que esto es señal de que es raro ver a gente con pasaporte estadounidense en Marruecos y que, en este lado del mundo, aunque los gobiernos sean “amigos” de USA, siempre hay que darle una puntadita por algún lado al gigante de América.

Si yo hubiera sido él, le hubiera prohibido la entrada a una gringa a la que mi amigo Julián y yo escuchamos gritar en un restaurante de la Plaza de Marrakesh (y era la voz que más se escuchaba en ese restaurante, por Dios, en una plaza donde hay miles de personas gritando cada noche).. “EXCUSE ME, PORRR FAVOOORR…”, a un camarero marroquí, seguramente confundido de que la doña le hablara en español en vez de francés o inglés.

Julián y yo estuvimos riéndonos por días con la idea de que esta amiga americana olvidó que no estaba en Tijuana o Cancún y que el muchacho moreno que le servía su hamburguesa (seguro que pidió eso) no era un mexicano.

Después dicen que los latinos damos la nota.

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Responses

  1. Un viaje muy chevere! gracias por prestando. Chequiar el collaboracion de viajando en come bien cuando tu tienes el tiempo…..
    -Rob

  2. ! Que bueno lo de la gringa! Me la estoy imaginando dando gritos en la plaza……


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